¿Abandono, indignidad?

El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

(…) Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Romanos 8:32; 37-39

Aunque mi padre y mi madre me dejaran,
Con todo, Jehová me recogerá.

Salmos 27:10

Yo sé que mi Redentor vive,
Y al fin se levantará sobre el polvo;
Y después de deshecha esta mi piel,
En mi carne he de ver a Dios;

Al cual veré por mí mismo,
Y mis ojos lo verán, y no otro,

Aunque mi corazón desfallece dentro de mí.

Job 19:25-27

Pasar por el dolor de un trauma, muchas veces, más de las que nos atrevemos a ser conscientes, no se reduce a un evento puntual, sino que afecta de maneras significativas nuestro corazón y lo que creemos acerca de Dios y acerca de nosotros mismos. Este es el primer blog, de una serie de varios , en los que voy a ir rebatiendo las mentiras que yo misma he creído y cómo el Señor ha usado su Palabra para traer consuelo, comunión y transformación a mi vida.

Dios envió a su Unigénito, para encarnarse en un cuerpo verdaderamente humano, renunciando a sus privilegios divinos en su peregrinaje en ésta Tierra. Jesús se dio a sí mismo en una muerte de cruz y Su sangre fue el precio que personalmente Él ha pagado por mi redención. ¡Soy tan valiosa que la sangre del mismísimo Dios encarnado fue el precio! No por mí o por el valor que yo tengo por mí misma, sino debido a la pureza y honor admirables de Cristo.

El Salmo 27 habla acerca del salmista David, perseguido, sus enemigos buscaban su muerte. ¿Puede ser posible tal angustia y estrés, que David hace uso de la imagen de un niño abandonado por sus padres? ¡Cómo me maravilla el hecho de que que la compasión y adopción del Señor están aseguradas, así como su amor…! Como dice el himno Completo en ti:

Aún cuando mi carne ha sido destruída por el abuso, aún en esa mi carne, cuando esté completamente glorificada, he de ver al Dios Altísimo en la tierra de los vivientes.

Ya no soy indigna, ya voy por la vida por cuenta propia; lo que me ocurrió no me define. Jesús tiene cuidado de mí, Jesús me ayudará a sanar, porque soy amada y acepta en Él y sólo en Él.

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