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  • El Evangelio me consuela

    El Evangelio me consuela

    ¿Cuántas veces no he pensado que soy un caso perdido? Que nadie quiere hacerse cargo de alguien como yo, que soy insufrible y que ésta vez, Dios, mi padre, ya no tendrá más paciencia conmigo. ¡Pero es que si nunca debí tenerla! Su paciencia es un regalo y es un regalo a lo sumo costoso: fue comprado con la sangre de Cristo.

    Ni ayer, ni hoy, mi pecado o mi debilidad traspasaron la paciencia de Dios. Él no me echa fuera porque no soy ágil espiritualmente, porque me duele mucho el corazón, o porque a veces entro en crisis. Si estuve perdida, ahora soy hallada por Él y en Él. No hay ya más condenación. Muerta en mis delitos y pecados fui, y muerta por pecado de otros; de ambas muertes, fui traída a vida, como mi hermano, el Apóstol Pablo:

    “Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero. Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna. Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.”
    ‭‭1 TIMOTEO‬ ‭1‬:‭15‬-‭17‬ ‭RVR1960‬‬

    https://bible.com/bible/149/1ti.1.15-17.RVR1960

    ¡Qué gran consuelo de amor, en Cristo estoy!

    Él pisó el mundo antes de que yo existiera, sus tiernos pies se hicieron fuertes; sus fuertes pies de hombre fueron traspasados por los clavos. El Rey de los Siglos se hizo hombre, para que todo aquel que diga: -“Sé propicio a mí” sea consolado con el poder del Evangelio.

  • Me gozo en tu gracia

    Gózate en mi gracia, disfrútala, no se acaba jamás. Esta es la paráfrasis de una de las aplicaciones de la enseñanza dominical de hoy, nuestro Pastor predicó sobre 1 Timoteo 1:12-14. Teniendo en mi corazón al Señor y al mismo tiempo, un dolor tan profundo como el mar (Lamentaciones 2:13), son palabras potentes, vigorizantes, que aumentaron mi gozo, y rebozaron mi corazón con lágrimas de consuelo, mientras estaba sentada, como cualquier otra persona de la congregación.

    Es hermoso tener tanta debilidad y tener una gracia tan abundante, que no hay dolor que pueda escaparse de ella, no hay pecado que la sangre del Cordero, no haya quitado (Romanos 8:31-39).

    “Nunca llega demasiado antes, nunca será demasiado tarde” palabras textuales del predicador. Y, aún más importante, Palabras de Dios, expresadas por Pablo, siervo fiel del Evangelio, antes perseguidor y asesino de Cristianos:

    12 Le doy gracias a Cristo Jesús nuestro Señor, quien me ha dado fuerzas para llevar a cabo su obra. Él me consideró digno de confianza y me designó para servirlo, 13 a pesar de que yo antes blasfemaba el nombre de Cristo. En mi insolencia, yo perseguía a su pueblo; pero Dios tuvo misericordia de mí, porque lo hacía por ignorancia y porque era un incrédulo. 14 ¡Oh, qué tan generoso y lleno de gracia fue el Señor! Me llenó de la fe y del amor que provienen de Cristo Jesús.

    15 La siguiente declaración es digna de confianza, y todos deberían aceptarla: «Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores», de los cuales yo soy el peor de todos. 16 Pero Dios tuvo misericordia de mí, para que Cristo Jesús me usara como principal ejemplo de su gran paciencia aun con los peores pecadores. De esa manera, otros se darán cuenta de que también pueden creer en él y recibir la vida eterna. 17 ¡Que todo el honor y toda la gloria sean para Dios por siempre y para siempre! Él es el Rey eterno, el invisible que nunca muere; solamente él es Dios. Amén.

    1 Timoteo 1:12-14.