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  • ¡En peligro! Nadie me ve, nadie me conoce

    Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen,  así como el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; y pongo mi vida por las ovejas

    Juan 10:14-15

    Mis huidas tú has contado;
    Pon mis lágrimas en tu redoma;
    ¿No están ellas en tu libro?

    Salmos 56:8

    Soy conocida (ginósko) por Cristo, por mi Buen Pastor. Él nota cuando estoy débil, y me cuida ¡Hasta me carga! Él ya dio su vida por mí. Decidió recibir el daño de quienes lo llevaron a una muerte de cruz, por mí. Mi Salvador sufriente, me conoce y sabe exactamente lo que necesito… Lo que necesito está en Él y su Palabra. Él me conoció, antes de que yo fuera un embrión en el vientre de mi madre ¡Antes de la fundación del mundo!

    En medio de gran persecución, el salmista denuncia ante Dios el mal que sus enemigos le están causando. Su sufrimiento es tal que llega a llorar y tiene la certeza de que Dios ha llevado registro de su dolor, que suya es la Justicia. Notemos cómo repite el salmista dos veces:

    (…)En Dios he confiado; no temeré;
    ¿Qué puede hacerme el hombre?

    Salmos 56:4

    En Dios he confiado; no temeré;
    ¿Qué puede hacerme el hombre?

    Salmos 56:11

    Aún si me hacen daño, o quieren evitar conocerme, conocer la verdad acerca del dolor de mi alma y de cómo necesito ser ministrada. Dios conoce todas las situaciones de estrés extremo y de llanto irrefrenable en las que he estado. Él lleva la cuenta, le importo, y Él es un Dios justo.

  • Me gozo en tu gracia

    Gózate en mi gracia, disfrútala, no se acaba jamás. Esta es la paráfrasis de una de las aplicaciones de la enseñanza dominical de hoy, nuestro Pastor predicó sobre 1 Timoteo 1:12-14. Teniendo en mi corazón al Señor y al mismo tiempo, un dolor tan profundo como el mar (Lamentaciones 2:13), son palabras potentes, vigorizantes, que aumentaron mi gozo, y rebozaron mi corazón con lágrimas de consuelo, mientras estaba sentada, como cualquier otra persona de la congregación.

    Es hermoso tener tanta debilidad y tener una gracia tan abundante, que no hay dolor que pueda escaparse de ella, no hay pecado que la sangre del Cordero, no haya quitado (Romanos 8:31-39).

    “Nunca llega demasiado antes, nunca será demasiado tarde” palabras textuales del predicador. Y, aún más importante, Palabras de Dios, expresadas por Pablo, siervo fiel del Evangelio, antes perseguidor y asesino de Cristianos:

    12 Le doy gracias a Cristo Jesús nuestro Señor, quien me ha dado fuerzas para llevar a cabo su obra. Él me consideró digno de confianza y me designó para servirlo, 13 a pesar de que yo antes blasfemaba el nombre de Cristo. En mi insolencia, yo perseguía a su pueblo; pero Dios tuvo misericordia de mí, porque lo hacía por ignorancia y porque era un incrédulo. 14 ¡Oh, qué tan generoso y lleno de gracia fue el Señor! Me llenó de la fe y del amor que provienen de Cristo Jesús.

    15 La siguiente declaración es digna de confianza, y todos deberían aceptarla: «Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores», de los cuales yo soy el peor de todos. 16 Pero Dios tuvo misericordia de mí, para que Cristo Jesús me usara como principal ejemplo de su gran paciencia aun con los peores pecadores. De esa manera, otros se darán cuenta de que también pueden creer en él y recibir la vida eterna. 17 ¡Que todo el honor y toda la gloria sean para Dios por siempre y para siempre! Él es el Rey eterno, el invisible que nunca muere; solamente él es Dios. Amén.

    1 Timoteo 1:12-14.